Cómo reconocer al estafador/a en las redes sociales

En la estafa el sujeto activo no realiza un ataque de propia mano al patrimonio ajeno, sino que se vale del engaño para manipular la voluntad de otra persona, sirviéndose de ella como un instrumento para así irrogar el daño patrimonial. (Kindhäuser). Prevalece un factor esencial en su autor y es la manipulación y el engaño como acto de comunicación mediante el cual se transmite información falsa en una primera fase perjudicando a su víctima patrimonialmente. “Que el engaño sea antecedente quiere decir que debe ser anterior y precedente del acto de disposición, ya que este viene a ser consecuencia, y por tanto posterior a aquél, de suerte que los supuestos de dolo subsequens quedan extramuros del delito de estafa. Que el engaño sea causal supone la existencia de un nexo de causalidad entre este y la disposición patrimonial, de forma que esta sea generada por el engaño que actúa como antecedente necesario sin el cual no se hubiese producido el acto de disposición (STS 161/2002, de 4 de febrero, FD 2º).”

La clave en el engaño se centra en la falsa credibilidad del estafador en el caso concreto y si era o no idóneo para engañar a un hipotética “persona media” que hubiese estado en la situación de la víctima. Así, pues, se trata de un requisito de idoneidad del engaño, es por ello que lo primero que debe exigirse en el engaño es que cree un riesgo ilícito e idóneo para engañar a una víctima mínimamente cuidadosa y producir así el desplazamiento patrimonial. Y este, como todos los expertos están trasladando, se está ejecutando mucho más ahora que nos encontramos en una etapa global de confinamiento y donde la utilización de las redes sociales se ha constituido la forma habitual para realizar casi todas las transacciones financieras y mercantiles de las que se aprovechan un variopinto panorama de estafadores.

Y es por esta razón que debemos estar alerta en la detección de estas personas que, mediante falsedades y manipulaciones, pueden generar engaño en sus víctimas al creer que están comunicándose con una persona generadora de confianza cuando en realidad su imagen proyectada no está nada más que en su cabeza manipuladora, totalmente opuesta a la real por lo que conviene analizar su perfil:

  • Suelen ser inteligentes, aunque no empleen sus habilidades intelectuales para desarrollar una actividad profesional que requiera esfuerzo personal.
  • Suelen hacerse pasar por personas importantes y prestigiosas, porque saben que cuando quien nos pide algo un personaje con cierta “autoridad”, es difícil negarse.
  • Acostumbran a mostrar inconsistencia laboral y escasos logros concretos o demostrables, por el rápido abandono que hacen de las metas a cumplir.
  • Son sagaces y extrovertidos en sus relaciones personales.
  • Suelen ser capaces de generar mucha confianza a su alrededor, ya sea con un buen aspecto físico y/o manifestando un carácter encantador, simpático y agradable en todo momento envolviendo a sus víctimas con sus falsos encantos.
  • Son poseedores de valores hedonistas, narcisistas y egocéntricos con escaso autocontrol ante las oportunidades del beneficio ilegítimo.
  • Creen que es más importante la supervivencia económica que el sometimiento a la Ley y a las normas sociales que los demás aceptamos.
  • Tienden a cosificar al otro con facilidad, es decir, consideran a las personas como cosas y las tratan como tal y una vez conseguido su propósito se despojan de ellas como objetos usados sin utilidad posterior.
  • Actúan siempre movidos por la avaricia.
  • Temen continuamente al fracaso y a perder su posición de superioridad.
  • Se comportan con exceso de confianza en sí mismos, prepotencia y sentido de superioridad hacia sus víctimas.
  • Son arrogantes y carecen de empatía.
  • No se consideran culpables de sus acciones ni sienten la necesidad de reinsertarse socialmente si son castigados proyectando siempre su forma de actuar sobre sus víctimas.
  • Se muestran insensibles en términos morales respecto a las consecuencias de sus actos.
  • Tienen mucho que ocultar; por lo cual, mienten bastante y de manera muy elocuente (sobre su verdadera identidad, sus estudios, su profesión,falsos méritos, etc.).
  • Muestran seguridad en sí mismos y actúan con falsa naturalidad, aunque estén improvisando, para lo cual, también son muy hábiles.
  • Suelen tener bastantes distorsiones cognitivas, que les permiten sostener -para ellos mismos- su particular visión de la realidad.
  • Son hábiles dominando la distracción, es decir, desviando la atención sobre cosas en que no quieren que sus víctimas se fijen y centrándose en otros asuntos para despistar.
  • Pueden jugar el papel de “víctimas” para poder manipular a los demás desde sus afectos.
  • Son gente sin escrúpulos sin que por ello se genere incomprensiblemente reprobación pública en general ya que están convencidas que no las descubrirán.
  • Si son descubiertas dirigen toda su agresividad sobre quien les ha descubierto o emplean a terceros para hacerlo algo muy habitual en las redes sociales.

No debemos olvidar que el estafador, como género del delincuente de cuello blanco y desde el punto de vista sociológico y criminológico, no se concibe a sí mismo como un criminal, ya que ni la ley ni la sociedad lo tratan como tal. Esta falta de reproche social y la autoimagen que el propio delincuente tiene de sí mismo como una persona de prestigio y respetable, aunque es ficticio, son ideas que se ven reforzadas por mensajes de neutralización, tales como “todo el mundo en la red lo hace”, en los que se fundamenta la referida teoría de la asociación diferencial desarrollada por SUTHERLAND.

¿Conoces a alguna persona que tenga este perfil criminal?

Personalmente, he conocido por razones profesionales a muchos individuos de este tipo y he comprobado que, aunque no necesariamente deben poseer todas estas características, la mayoría de los estafadores presentan muchas de ellas, lo que genera muchas veces problemas de identificación dado de que se trata de delincuentes muy hábiles que les caracteriza su locuacidad y adaptabilidad social.

Una de las mayores dificultades que la sociedad tiene para poder identificar a estos individuos se presenta cuando el estafador ha iniciado su meditado plan fraudulento en donde no precisa de momento consumar el fraude sino sentar las bases de manipulación y engaño para ejecutarlo después mediante actos criminales que variarán según el modus operandi diseñado engañando a quienes han depositado su confianza.

Esta forma de iniciar una carrera fraudulenta es muy habitual en determinados personajes que difícilmente son detectados en esta fase incipiente, dado que aún no han culminado el fraude, pero que es frecuente observarlos en la red y sobre los que debemos estar alerta por el perjuicio en fases posteriores que, sin duda, son engañadas aunque, como suele pasar en todos estos procesos, al final son descubiertos por sus propios actos pues carecen de toda credibilidad desvaneciéndose como un castillo de naipes su falsa imagen en poco tiempo, felizmente.

Por otra parte, hay que destacar que, aquellos casos en los que son descubiertos sufren su persecución en la red, donde se mueven con mucha habilidad, protegidas por sus seguidores que continúan abducidos, algo que no perdonan porque no hay nada peor que descubrir a un estafador en el medio donde desarrollan su actividad manipuladora y fraudulenta (Facebook, Twitter o Instagram) ya que al verse frustrada, se ve obligado a desaparecer ante la sociedad y perder toda su aureola falsa que ha creado y le ha servido para engañar, manipular y estafar posteriormente a aquellos incautos que le han creído ciegamente y que no han querido o sabido comprobar sus mentiras.

Y ¿cómo podemos identificar a estos personajes?

Pues de forma muy simple, interrogando primero a estas personas cuál es su trayectoria personal y profesional y después comprobarlo a través de medios oficiales y no en las redes sociales que es donde precisamente falsean su imagen. Para ello, si manifiestan haber ejercido una profesión en la que se requiere estar colegiado como médico, abogado o arquitecto, por ejemplo, debemos analizar si están colegiadas y si ejercen o han ejercido realmente esa actividad, algo muy fácil a través de los colegios oficiales.

Los lugares donde ha trabajado también es muy sencillo comprobarlo realizando una simple comprobación personal en ellos por simple ingeniería social o a través de fuentes a abiertas lo que nos permitirá verificar si ha ejercido su profesión lícita en algún momento de su vida.

Saludos amigos y les deseo suerte con no toparse con estos sujetos indeseables en vuestra vida ya que no les traerán más que problemas personales, económicos y de salud.

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